lunes, 4 de septiembre de 2017

ES FÁCIL

Cambiar la forma en la que veo las cosas o el mundo con todas sus complejidades, es tan fácil, como pasar de la ignorancia al entendimiento, ocurre en un instante. 

Para entender algunas cuestiones, tardé algunos años, otras las entendí rápido y fue fácil cambiarlas. algunas experiencias no tengo forma de entenderlas, ya fueron, nunca pude racionalizarlas y aun no puedo hacerlo, pero se que las viví.

Puse a prueba mis propias teorías sobre el comportamiento de las personas basado en reflexiones y conjeturas. tome decisiones sobre mi comportamiento, el cual me acompaño en gran parte de mi vida adolescente. 

Entendí asuntos relevantes a comportamientos y percepciones tóxicas en mi vida, las que cambié inmediatamente las entendí. viví eventos inexplicables que otros intentaron explicar más tarde, pero que presumí no entendían del todo.

Sin escribir en orden cronológico, voy a explicar en que consistieron algunos eventos y las comprensiones que obtuve a partir de las reflexiones hechas.

Terminando con la "bipolaridad"

al ingresar a la universidad, yo empecé a tener serios problemas al relacionarme con otros, a veces estaba bien, era cortés y amable, en otras ocasiones estaba de repente enojado, no saludaba a las personas o las evitaba. 

En este punto empecé a notar que las personas se estaban distanciando de mi, no recuerdo bien si tuve una conversación con alguien al respecto, pero cuando fui consciente de eso, entendí que el problema no eran los demás, sino mi cambio de ánimo y conductas, pensé que no me quería quedar solo. 

Entonces simplemente decidí hacer el cambio y a partir de ese instante, siempre que veía a algún conocido, me detenía, le brindaba un buen saludo, me daba la oportunidad de ser saludado. 

Pero no me limite a saludar superficialmente a las personas sino a observar como se sentían y cuando veía que alguien no parecía encontrarse bien, en realidad me interesaba por saludarlo de la forma más cálida.

Algunas personas notaron eso y me dijeron que era particular mi forma de saludar, que no era común porque la mayoría saludaban por cumplir con el protocolo y en realidad no les importaba el otro.