No elegí donde nacer, nadie lo hace, así como no elegí mi color de ojos y tu no elegiste el color natural de los tuyos, no elegí mis condiciones biológicas o el contexto social en el que iba a estar inmerso, no elegí donde nacer, ni en que momento, sólo fui engendrado y nací.
Salí del vientre materno por parto natural, hijo de una pareja joven con mi mamá cinco años mayor que mi papá, casados por la iglesia católica, con una hermana mayor por cinco años aproximadamente y mi hermana menor que nació un año después de mi.
Los abuelos paternos tuvieron "ocho" retoños (6 mujeres y 3 hombres) y los abuelos maternos nueve (6 mujeres y 3 hombres). Los abuelos eran personas muy trabajadoras, los abuelos hombres llevaban la responsabilidad del hogar en el sentido económico, mientras las abuelas los apoyaban en todas las labores de la casa, la crianza de sus hijos y las labores asociadas a las actividades económicas de ellos.
Era una época donde ser el hombre de la casa era importante e implicaba la responsabilidad de responder, proveer y estar al tanto de la orientación y crianza de los hijos, mientras las matronas ocupaban un rol fundamental al mantener unida a la familia. Sin embargo todo en las familias de los abuelos, no era color rosa, cada familia tenia sus particularidades, historias que se podrían postular para una novela llena de dramas.
Hablando ya directamente del núcleo familiar donde fui nacido de un papá cinco años menor que mamá, se casaron al escondido, el no fue un tipo especialmente responsable y ella no fue una mujer muy fiel. La situación económica no fue fácil excepto por cualquier tipo de apoyo brindado por los abuelos. Y en medio de esa disfuncionalidad familiar estuvimos mis hermanas y yo. La mayor tuvo que ver y sufrir todo, en un nivel de consciencia capaz de recordar detalles y emociones.
Sin embargo, yo tengo un recuerdo particular, el único recuerdo que tengo de papá o mamá juntos es a papá empujando a mamá contra el borde de una cama, contó uno, ella se levantó, dos, ella se levantó, y mientras la cuenta continuaba mamá sangraba copiosamente por la nariz mientras mi hermana menor y yo veíamos impotentes, con lágrimas en los ojos esa escena que hasta hoy en día me acompaña en mis recuerdos más vívidos.
De esa época de mi vida, tengo recuerdos muy fragmentados y desorganizados. Todo parecía bien, excepto por mi mismo en cierto sentido, supongo, que se revelaba una naturaleza llena de enojo y rebeldía, al fin y al cabo, lo que surgía en mi no era muy alentador para el futuro y la posibilidad de llegar hasta escribir estas lineas hubiera sido truncada por el mal y tal vez, la muerte temprana sino hubiera sido llevado y abandonado por papá en la entrada de la casa del papá de él, o sea en la casa de mi abuelo.
Salí del vientre materno por parto natural, hijo de una pareja joven con mi mamá cinco años mayor que mi papá, casados por la iglesia católica, con una hermana mayor por cinco años aproximadamente y mi hermana menor que nació un año después de mi.
Los abuelos paternos tuvieron "ocho" retoños (6 mujeres y 3 hombres) y los abuelos maternos nueve (6 mujeres y 3 hombres). Los abuelos eran personas muy trabajadoras, los abuelos hombres llevaban la responsabilidad del hogar en el sentido económico, mientras las abuelas los apoyaban en todas las labores de la casa, la crianza de sus hijos y las labores asociadas a las actividades económicas de ellos.
Era una época donde ser el hombre de la casa era importante e implicaba la responsabilidad de responder, proveer y estar al tanto de la orientación y crianza de los hijos, mientras las matronas ocupaban un rol fundamental al mantener unida a la familia. Sin embargo todo en las familias de los abuelos, no era color rosa, cada familia tenia sus particularidades, historias que se podrían postular para una novela llena de dramas.
Hablando ya directamente del núcleo familiar donde fui nacido de un papá cinco años menor que mamá, se casaron al escondido, el no fue un tipo especialmente responsable y ella no fue una mujer muy fiel. La situación económica no fue fácil excepto por cualquier tipo de apoyo brindado por los abuelos. Y en medio de esa disfuncionalidad familiar estuvimos mis hermanas y yo. La mayor tuvo que ver y sufrir todo, en un nivel de consciencia capaz de recordar detalles y emociones.
Sin embargo, yo tengo un recuerdo particular, el único recuerdo que tengo de papá o mamá juntos es a papá empujando a mamá contra el borde de una cama, contó uno, ella se levantó, dos, ella se levantó, y mientras la cuenta continuaba mamá sangraba copiosamente por la nariz mientras mi hermana menor y yo veíamos impotentes, con lágrimas en los ojos esa escena que hasta hoy en día me acompaña en mis recuerdos más vívidos.
De esa época de mi vida, tengo recuerdos muy fragmentados y desorganizados. Todo parecía bien, excepto por mi mismo en cierto sentido, supongo, que se revelaba una naturaleza llena de enojo y rebeldía, al fin y al cabo, lo que surgía en mi no era muy alentador para el futuro y la posibilidad de llegar hasta escribir estas lineas hubiera sido truncada por el mal y tal vez, la muerte temprana sino hubiera sido llevado y abandonado por papá en la entrada de la casa del papá de él, o sea en la casa de mi abuelo.